No eres perezoso: estás ejecutando el sistema operativo equivocado.
Una vez trabajé con un joven llamado Nate que estaba convencido de que algo andaba muy mal con él.
No podía obligarse a ir a clases. No podía hacer las tareas. No encontraba la energía para hacer las cosas que sabía —sí, sabía— que eran las decisiones correctas.
"Perdí la motivación", me dijo. "Soy flojo. Soy un fracasado. Nunca voy a lograr nada."
Estaba atrapado en un trabajo donde ni siquiera ganaba lo suficiente para tener un carro o un lugar donde vivir. Sus papás se lo habían dicho muy claro: "Si quieres vivir en esta casa, necesitas tener una carrera. Trabajando en un almacén no tienes futuro."
Él estaba de acuerdo con ellos. Hizo lo que le pidieron. Se inscribió. Pero no podía obligarse a seguir adelante. Y cada día que se iba quedando más atrás, la voz en su cabeza se hacía más fuerte: eres flojo, no sirves para nada, estás fracasando en lo único que todos dicen que deberías hacer.
El único lugar donde cobraba vida
Había algo que nadie estaba viendo: había un área de la vida de Nate donde la motivación nunca era un problema.
Su iglesia.
Nate tenía un gran talento para tocar el piano y los teclados. Cantaba. Escribía canciones. Tocaba con el grupo de música de su iglesia y lo invitaban a iglesias en lugares lejanos para compartir su música. Cuando se trataba de su fe y de la música, estaba completamente entregado: creativo, enfocado, comprometido. Nadie tenía que empujarlo. Nadie tenía que ponerle fechas límite ni amenazarlo con consecuencias.
Esa parte de él funcionaba por sí sola.
Pero todos, incluido Nate, trataban esa parte como si fuera un pasatiempo. Algo bonito, pero secundario. No era "lo importante". Lo importante se suponía que era la universidad, un título y una carrera que tuviera sentido sobre el papel.
El Sistema Operativo equivocado
Cuando miraba a Nate, no veía a una persona floja. Veía a alguien tratando de hacer funcionar un programa que no había sido diseñado para su computadora.
"Nate, el problema no es que dejes las cosas para después. El problema es que este no es tu Sistema Operativo."
Me miró como si le estuviera hablando en otro idioma.
"No fuiste hecho para ese salón de clases. Fuiste hecho para esas canciones y esa música. La razón por la que no puedes obligarte a seguir en la escuela no es porque estés roto. Es porque tu interior te está gritando que ese no es tu camino. Y sigues ignorándolo."
"Las decisiones que estás siguiendo no son malas. Simplemente no son tuyas. Tus papás quieren lo mejor para ti y te están dando el mejor consejo que saben darte. Pero el camino que realmente enciende tu corazón es el que ya estás recorriendo. Solo que todavía no te has dado permiso de tomarlo en serio."
Lo que cambió
Nate dejó de intentar ser alguien que no era. Empezó a dar clases de piano. Se entregó por completo a su música, a sus presentaciones y a su vida creativa. Mantuvo su fe en el centro de todo.
Y entonces pasó algo inesperado: conoció a una novia que cantaba y se presentaba igual que él. Alguien que entendía su mundo porque también vivía en él.
Su motivación se encendió. No esa motivación forzada que desaparece en una semana. La verdadera. La que hace que te levantes temprano porque de verdad quieres estar despierto. Empezó a ofrecerse como voluntario para ayudar. Era más creativo y más alegre que nunca. Estaba construyendo algo que era suyo.
Ya nadie tenía que empujarlo. Nadie tenía que amenazarlo. Estaba funcionando con su propio Sistema Operativo.
Lo que esto significa para ti
Si estás leyendo esto y algo te suena familiar... si te has llamado flojo, si te has castigado por no poder obligarte a seguir un camino que alguien más escogió para ti, quiero que escuches esto:
Tal vez no estás roto. Tal vez simplemente estás funcionando con el programa equivocado.
Eso que haces donde el tiempo desaparece... donde nadie tiene que empujarte... donde la energía simplemente fluye... no es un pasatiempo. No es una distracción. Es tu interior diciéndote quién eres.
Las personas que te aman te dieron el mejor consejo que podían darte. No estuvieron mal por preocuparse por ti. Pero llega un momento en el que tienes que dejar de vivir con el Sistema Operativo de ellos y empezar a vivir con el tuyo.
Nate lo hizo. Y todo cambió.
Tú también puedes.
Las 4 LEYES de la Confianza y el Talento son cuatro leyes naturales que protegen lo que toda persona necesita: Seguridad, Posesión, Pertenencia y Creación. Cuando una de ellas falta, te apagas, sin importar cuánto amor haya a tu alrededor.
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El Dr. Eduardo M. Bustamante es Psicólogo Clínico Licenciado con más de 35 años de experiencia. Es el creador del sistema de las 4 LEYES y autor de "Las 4 LEYES de la Confianza y el Talento". Conoce más en 4lawsacademy.com.